Proyecto de diseño de interiores con estilo mediterráneo en la Costa del Sol

Cocina mediterránea con isla central, tres taburetes y gran ventanal negro sobre la encimera con vistas al jardín
Cocina abierta con isla de mármol claro, tres taburetes, campana de obra, lámparas de vidrio y accesos en arco
Comedor con mesa rectangular y seis sillas de madera, abierto a la cocina y a la piscina mediante puertas acristaladas
Salón luminoso con sofá rinconera blanco, chimenea central de mármol claro, ventanas negras y mobiliario de madera
Vista frontal de salón mediterráneo con gran sofá blanco, chimenea de mármol, ventanales verticales y alfombra beige
Espacio abierto con salón, comedor y cocina conectados, sofá rinconera, mesa de madera y grandes puertas al jardín
Dormitorio principal en tonos crema con cama tapizada, banco de madera, alfombra texturizada y acceso directo al jardín
Baño suite beige con bañera exenta frente al jardín, lavabo doble, espejos dorados y ducha de vidrio transparente
Mueble de lavabo doble con encimera beige, grifería dorada, espejos verticales y bañera exenta junto al ventanal

Este es un proyecto de interiorismo de estilo mediterráneo contemporáneo en la Costa del Sol concebido para disfrutar de la vivienda con la misma naturalidad con la que se vive el exterior. La propuesta combina la calidez de la arquitectura mediterránea con una estética californiana serena, luminosa y funcional.

La intervención parte de una idea clara: abrir la casa al jardín y crear una continuidad real entre las distintas estancias. Los grandes ventanales, los accesos directos al exterior y la distribución abierta permiten que la vegetación, la luz y el clima formen parte de la experiencia interior.

Una vivienda abierta al paisaje

La relación con el jardín articula todo el proyecto. Las puertas acristaladas y las ventanas con perfiles negros enmarcan las vistas exteriores como parte de la decoración, al tiempo que introducen un contraste gráfico dentro de una paleta predominantemente clara.

Esta conexión no se limita a las zonas sociales. También está presente en el dormitorio y el baño principal, donde la orientación de los elementos permite contemplar el exterior desde los espacios más privados de la vivienda.

El resultado es una casa luminosa y tranquila en la que el límite entre interior y exterior se percibe de una manera más fluida.

Cocina, comedor y salón en una secuencia continua

La zona de día se ha resuelto mediante un concepto abierto que une cocina, comedor y salón. Aunque cada ambiente conserva su propia función, la continuidad de materiales, colores y proporciones crea una lectura homogénea del conjunto.

Esta distribución facilita la circulación y permite que las actividades cotidianas se desarrollen de forma más natural. Cocinar, compartir una comida o descansar en el salón forman parte de un mismo espacio familiar, sin barreras visuales innecesarias.

Una cocina funcional con presencia arquitectónica

La cocina se organiza alrededor de una gran isla central con capacidad para tres taburetes. Este elemento funciona como superficie de trabajo, zona informal de reunión y punto de conexión con el comedor.

El diseño incorpora dos accesos rematados con arcos, uno a cada lado de la zona de cocción. Uno de ellos conduce a una estancia auxiliar concebida como despensa o segunda cocina, aportando apoyo funcional y permitiendo mantener despejada la cocina principal.

La campana extractora de obra se convierte en el elemento central de la composición. Para reforzar su presencia, los laterales próximos se mantienen visualmente ligeros, con mobiliario bajo y una repisa continua decorada con piezas cerámicas.

En la pared izquierda, los armarios se prolongan hasta el techo para aprovechar toda la altura disponible. En esta composición se integra el frigorífico de doble puerta mediante frentes panelados, consiguiendo una imagen más uniforme.

El gran ventanal con perfilería negra situado sobre la zona de fregadero introduce luz natural y permite contemplar el jardín desde la isla. Los acabados claros, los tiradores dorados y las lámparas colgantes de vidrio aportan luminosidad sin perder calidez.

Un comedor pensado para el uso cotidiano

Entre la cocina y el salón se sitúa una mesa rectangular de madera acompañada por seis sillas del mismo lenguaje natural. Su posición central refuerza la continuidad entre los ambientes y facilita el uso diario.

La madera aporta una nota cálida dentro de la gama de blancos, beige y topo. Sobre la mesa, una luminaria escultórica de líneas ligeras define la zona de comedor sin interrumpir las vistas ni sobrecargar el espacio.

La proximidad de los accesos al jardín y a la piscina permite extender las comidas y reuniones hacia el exterior, una decisión especialmente vinculada al estilo de vida de la Costa del Sol.

Un salón sereno organizado alrededor de la chimenea

El salón se articula mediante un amplio sofá rinconera que delimita la zona de descanso sin necesidad de cerramientos. Su disposición permite disfrutar tanto de la chimenea como de las vistas exteriores y mantiene una relación directa con el comedor y la cocina.

La chimenea contemporánea, revestida con una superficie marmórea clara, ocupa el eje central de la estancia. Dos ventanas verticales negras flanquean la composición y refuerzan su simetría, introduciendo vegetación y profundidad visual.

El mobiliario de madera, la mesa de centro circular, los textiles claros y las alfombras de textura suave crean una atmósfera acogedora. La decoración se mantiene deliberadamente contenida para que la arquitectura, la luz y las proporciones sean las verdaderas protagonistas.

El dormitorio principal como espacio de calma

La suite se ha diseñado para transmitir serenidad. La cama tapizada, la ropa de cama en tonos crema y las diferentes capas textiles generan una sensación envolvente, mientras que la madera de las mesillas, el banco y la cómoda introduce calidez.

Dos ventanas verticales situadas junto al cabecero conectan visualmente el dormitorio con el jardín. A ellas se suma un gran acceso acristalado que amplía la estancia hacia una zona exterior privada.

La iluminación se resuelve mediante focos empotrados y lámparas de sobremesa con pantalla, creando una luz suave y adecuada para el descanso. La ausencia de contrastes cromáticos intensos contribuye a mantener una atmósfera equilibrada.

Un baño suite luminoso y acogedor

El baño principal prolonga el mismo lenguaje de la vivienda. La bañera exenta se sitúa frente a una gran cristalera con vistas al jardín, acompañada por cortinas ligeras que permiten regular la luz y la privacidad.

A un lado se integra una hornacina de obra con remate superior en arco y baldas de madera. Este elemento proporciona espacio para toallas, objetos de uso diario y piezas decorativas, al mismo tiempo que aporta profundidad arquitectónica.

El mueble de lavabo doble combina una encimera de apariencia marmórea beige, lavabos bajo encimera y amplios cajones. El estante inferior abierto permite mantener las toallas accesibles y aligera visualmente el volumen.

Los espejos con marco dorado se coordinan con la grifería y los apliques murales. En la ducha, una mampara de vidrio sin perfiles mantiene la continuidad espacial, mientras que la cerámica beige y el nicho iluminado con luz integrada aportan una imagen limpia y contemporánea.

Una interpretación cálida del interiorismo mediterráneo

Casa Alborán demuestra cómo una paleta neutra puede adquirir profundidad mediante las texturas, la madera, la iluminación y los pequeños contrastes.

El trabajo de María Vélez se aprecia especialmente en la continuidad entre las estancias, el aprovechamiento del almacenaje, la relación con el jardín y la forma en que cada decisión estética responde también a una necesidad funcional.

El resultado es una vivienda elegante pero habitable, adaptada al ritmo familiar y al modo de vida de la Costa del Sol: abierta, luminosa y preparada para disfrutar tanto del interior como del exterior.


Extracto del proyecto

Casa Alborán interpreta el estilo mediterráneo contemporáneo desde una mirada cálida y funcional. La vivienda conecta cocina, comedor, salón, dormitorio y baño con el jardín mediante amplios ventanales, una paleta neutra, maderas claras y detalles dorados. Un proyecto residencial diseñado para disfrutar de la luz, el paisaje y la vida familiar en la Costa del Sol.


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